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Hoy en nuestro mundo:
Aproximadamente 8.000 personas murieron por día a raíz del SIDA en 2003
El VIH infectó a un número estimado de 4,8 millones de personas en 2003, o sea más de 13.000 por día
Aproximadamente 15 millones de niños y niñas de todo el mundo perdieron a uno o ambos progenitores por el SIDA
Un número estimado de 860.000 niños y niñas de África subsahariana perdieron a sus maestros por el SIDA, solamente en 1999
Aproximadamente 40% de la población mundial, en su mayoría viviendo en los países más pobres del planeta, corren el riesgo de contraer malaria (o paludismo)
La malaria causa más de 300 millones de casos de enfermedad y al menos un millón de muertes por año
La tuberculosis provocó un número estimado de dos millones de muertes en 2002
Cada segundo, el bacilo de la tuberculosis infecta a una persona en algún lugar del mundo
Las estadísticas cuentan una historia sombría, que muchos ya conocen. Pero existen dos historias importantes más que hay que conocer: una mala y la otra mejor. |
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Hechos:
Aproximadamente 40% de la población mundial, en su mayoría viviendo en los países más pobres del planeta, corren el riesgo de contraer malaria (o paludismo)
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Primero la mala: las estadísticas son tan sólo el comienzo. El impacto de la pandemia del SIDA comenzó a apreciarse más allá del nivel personal y familiar, con amenazas para la estabilidad de las comunidades y hasta de países enteros. A medida que cada vez más docentes contraen enfermedades y mueren a raíz del SIDA, los niños y niñas pierden cada vez más maestros y los sistemas de enseñanza son exigidos más allá de sus límites. A medida que cada vez más agricultores se enferman y mueren, sus familias y aldeas tienen más dificultades para alimentarse, y muchas más para poner a la venta productos sobrantes con el fin de obtener ingresos. Los hospitales y clínicas, de por sí saturados, experimentan una creciente imposibilidad para atender a los pacientes, y como la epidemia tiene un impacto especialmente acentuado sobre los sectores militares y policiales, en muchos lugares la ausencia de seguridad se convirtió en una verdadera inquietud. La epidemia del SIDA pronto se convertirá en la enfermedad más letal que haya afectado a la humanidad. La paz y el desarrollo no serán posibles hasta que pongamos fin a la epidemia.
Además del SIDA, gran parte de la población mundial sigue siendo vulnerable ante muchas enfermedades infecciosas más, como la tuberculosis y la malaria. El VIH y la tuberculosis forman una combinación letal, cada una acelerando el avance de la otra y atacando al sistema inmunológico del paciente. En conjunto, un tercio de la población mundial está infectada de tuberculosis y entre el 5% y el 10% de los infectados enfermarán o podrán contagiar a otros a lo largo de su vida.
La malaria o paludismo, junto con el VIH/SIDA y la tuberculosis, es uno de los principales desafíos a la salud pública que socava el desarrollo de los países más pobres del mundo. La malaria mata a un niño africano cada 30 segundos. Es posible que muchos niños y niñas que sobreviven a un episodio de malaria severa padezcan impedimentos de aprendizaje o daño cerebral. Las mujeres embarazadas y sus hijos en gestación también son particularmente vulnerables a la malaria, que es la causa principal de mortalidad perinatal, bajo peso al nacer y anemia materna.
La buena noticia es que existen formas comprobadas de frenar estas enfermedades. Métodos para controlar y prevenir la tuberculosis y la malaria fueron desarrollados y comprobados con eficacia en muchos países. Uganda y Tailandia le mostraron al mundo que ofreciendo a la gente esperanza y asesoramiento se puede frenar y hasta derrotar al virus del VIH. Los infectados deben tener acceso al tratamiento. Los fármacos contra el SIDA, que ahora cuestan un mínimo de 140 dólares por persona y por año, brindan a la gente incentivos para hacerse los análisis correspondientes y conocer su estado. Esto ayuda a detener la expansión de la enfermedad. Una vez que la gente tenga conocimiento sobre su estado y el de las personas de su entorno, el saber cómo protegerse uno mismo del virus y también a los demás, es decisivo. Un enfoque integral, que abarque la educación y el tratamiento, puede comenzar a revertir la expansión de la epidemia del SIDA. El mundo tiene ahora los recursos financieros y el conocimiento práctico para comenzar a ganar la batalla contra el VIH y el SIDA, y para volver al asunto del desarrollo económico de los países más pobres. Lo único que falta es la voluntad política para cambiar el statu quo.
¿Qué hace falta para asegurar que detengamos al SIDA y otras enfermedades, comencemos a revertir la pandemia y le demos inicio al desarrollo de los países más pobres del mundo? Tú. Los gobiernos del Norte y del Sur prometieron que cumplirán su parte para alcanzar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio para el 2015. Debemos obligarlos a cumplir esas promesas. ¡Debemos señalarles claramente que nos negamos a perder esta oportunidad histórica!
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El mundo:
tiene ahora los recursos financieros y el conocimiento práctico para comenzar a ganar la batalla contra el VIH y el SIDA, y para volver al asunto del desarrollo económico de los países más pobres.
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¿Cuál es la realidad? |
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El Informe de 2004 del Secretario General sobre la Aplicación de la Declaración del Milenio proporciona un contexto general sobre cómo el mundo está cumpliendo el Objetivo 6, recurriendo a los datos más recientes y confiables existentes hasta la fecha. Cabe recordar, sin embargo, que la preocupación definitiva es cómo resultan afectadas las personas en sus vidas cotidianas, y los datos analizados en términos cuantitativos a menudo ocultan las desigualdades que existen a nivel individual.
El Secretario General informa: "El objetivo 6, poner freno a la propagación del VIH/SIDA y otras enfermedades importantes, especialmente el paludismo y la tuberculosis, ha recibido un mayor apoyo político y financiero de los donantes, pero los recursos financieros que se ponen a su disposición anualmente son muy inferiores a la estimación de 12.000 millones de dólares necesarios para 2005 y 20.000 millones de dólares necesarios para 2006. En 2003 se gastó un total de 4.700 millones de dólares, mientras que en 2002 se habían gastado 1.700 millones de dólares. No obstante, las actividades de ejecución y el compromiso de los países siguen siendo insuficientes, y el mundo dista de haber logrado adelantos considerables. Como demuestra el informe mundial de 2004 sobre el SIDA, no hay región en que el VIH no sea una amenaza potencialmente grave para la población, y la propagación del VIH/SIDA no ha podido detenerse en forma definitiva en casi ningún país.
"Las tendencias de la prevalencia del SIDA y las muertes que ha causado, datos disponibles por primera vez en 2004, indican que el número de personas que viven con VIH/SIDA aumentó de 35 millones en 2001 a 38 millones en 2003, mientras que según estimaciones 4,8 millones de personas fueron infectadas en 2003, más que en cualquier año anterior. La pandemia sigue creciendo en forma descontrolada en la mayoría de los países del África subsahariana, está alcanzando proporciones epidémicas en Europa oriental y comienza a propagarse con rapidez entre la población general de Asia meridional. Las intervenciones y los programas de prevención eficaces siguen siendo insuficientes y, dada su magnitud, el problema tiene repercusiones devastadoras en los indicadores más amplios de salud, pobreza, educación y hambre, así como en la mismísima capacidad de gobernar.
"África, particularmente África meridional, sigue siendo la región donde la epidemia es más grave: del 24% al 39% de las embarazadas de 15 a 24 años de las ciudades capitales quedaron infectadas con el virus en 2002-2003. De los 2,9 millones de muertes relacionadas con el SIDA que se estima ocurrieron en 2003, 2,2 millones se registraron en África subsahariana, donde se ha avanzado con lentitud. Allí donde se han adoptado y aplicado los programas necesarios de prevención, pruebas y control, como es el caso de Uganda, se han logrado adelantos: según mediciones realizadas en dos clínicas perinatales de Kampala, la prevalencia de la infección disminuyó.
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"En otro frente importante, no hay indicios de que disminuya el paludismo. Una vez más, África subsahariana es la región más afectada. Las tasas de infección con tuberculosis también van en aumento en la región, y apenas se han reducido en la mayoría de las demás regiones.
"Los brotes o rebrotes de enfermedades también amenazan a la salud en todo el mundo y entrañan posibles repercusiones de gravedad para todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. A fin de responder a esas amenazas, la OMS y los asociados de las Naciones Unidas colaboran con los gobiernos, particularmente en los países menos adelantados, para que los sistemas nacionales de salud estén mejor preparados, mediante el fomento de la capacidad, el intercambio de información y otras medidas, como el desarrollo de la capacidad de los laboratorios y de la epidemiología. En el plano mundial, nuevas iniciativas como la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos reúnen a más de 120 asociados para prestar apoyo técnico oportuno y de alta calidad. Ha quedado claro que el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS, que sirve de marco reglamentario mundial para abordar la seguridad en el ámbito de la salud, las alertas de las epidemias y la respuesta que reciben, deben reforzarse y adaptarse a la realidad de los problemas de salud del siglo XXI." |
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| ¿CUALES SON LOS OBJETIVOS? |
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